La Canasta Básica Total aumentó 2,2% en julio y acumuló una suba interanual del 36,1%. La Canasta Básica Alimentaria, que marca el umbral de indigencia, trepó 2,6%. Los ingresos de las familias vuelven a quedar bajo presión frente al costo de vida.
El ajuste económico impulsado por el Gobierno de Javier Milei vuelve a tener un reflejo concreto en los hogares: una familia tipo de cuatro integrantes necesitó en julio $1.564.716 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y evitar quedar por debajo de la línea de pobreza, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El monto representa un 2,2% más que en junio y una suba del 36,1% en comparación con julio del año pasado. Es decir, mientras el Gobierno sostiene su discurso sobre la estabilización de algunas variables macroeconómicas, el costo de sostener una familia continúa creciendo y obliga a los hogares a contar con ingresos cada vez mayores para no caer en la pobreza.
La situación resulta todavía más preocupante cuando se observa el costo de los alimentos. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 2,6% durante julio y acumuló una variación interanual del 37,4%. Esta canasta establece el ingreso mínimo necesario para que una persona pueda cubrir los requerimientos alimentarios básicos.
Más de $700 mil solo para cubrir los alimentos
Para una familia tipo integrada por dos adultos y dos menores, el INDEC calculó que fueron necesarios $708.016 durante julio únicamente para cubrir la Canasta Básica Alimentaria.
Para alcanzar la Canasta Básica Total, que además contempla bienes y servicios no alimentarios, el ingreso necesario ascendió a $1.564.716.
En el caso de una familia de cinco integrantes, el costo fue todavía mayor: $744.677 para la CBA y $1.645.737 para la CBT.
Los números muestran así la distancia entre los ingresos que necesitan los hogares para sostener sus gastos esenciales y una economía atravesada por el ajuste, el encarecimiento de servicios y el deterioro del poder adquisitivo.
Los alimentos suben por encima del resto de la canasta
El informe oficial también muestra que los alimentos continúan ejerciendo una fuerte presión sobre los presupuestos familiares. Mientras la CBT aumentó 2,2% en julio, la CBA lo hizo 2,6%.
En lo que va del año, la Canasta Básica Alimentaria acumula una suba del 20,1%, mientras que la Canasta Básica Total aumentó 19,6%.
La línea de indigencia para un adulto equivalente quedó establecida en $229.131, mientras que la línea de pobreza alcanzó los $506.381.
Los datos vuelven a poner el foco sobre una de las principales consecuencias sociales del programa económico: el costo de vida continúa avanzando y obliga a las familias a generar ingresos cada vez mayores simplemente para sostener las condiciones básicas de subsistencia.
El costo de vivir bajo el ajuste
La inflación de julio fue del 2,1%, según el INDEC, pero el impacto acumulado de los aumentos sobre los hogares no se limita al índice general de precios.
La evolución de las canastas básicas refleja cuánto dinero debe reunir una familia para acceder a alimentos, servicios y otros consumos indispensables. En ese sentido, los $1,56 millones necesarios para no ser pobre funcionan como una referencia concreta de la magnitud que alcanzó el costo de vida.
Mientras el Gobierno nacional presenta la reducción del déficit y el equilibrio fiscal como pilares de su gestión, para millones de familias el desafío cotidiano continúa siendo llegar a fin de mes. El dato de julio vuelve a mostrar que el costo del ajuste también se mide en el supermercado, las facturas y el presupuesto familiar.

