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Los factores invisibles que también construyen nuestra salud: tiempo, vínculos y prevención

ener momentos propios, contar con una red de apoyo y realizar controles médicos aun cuando no aparecen síntomas también son formas de cuidar el bienestar. Especialistas advierten que la salud no depende únicamente de la alimentación y la actividad física.

Cuando se habla de cuidar la salud, las primeras recomendaciones suelen estar vinculadas con una alimentación equilibrada, la actividad física o la consulta médica ante la aparición de algún síntoma. Sin embargo, existen otros factores menos visibles que también tienen un impacto directo sobre el bienestar cotidiano.

El descanso, el tiempo disponible, los vínculos y la prevención forman parte de esas dimensiones que muchas veces quedan relegadas frente a las obligaciones laborales, familiares y domésticas.

“Muchas veces asociamos el cuidado con acciones concretas que realizamos por nuestra salud. Sin embargo, existen dimensiones menos visibles que también la sostienen: cómo descansamos, cómo nos vinculamos, cuánto tiempo podemos dedicarnos o si contamos con una red de apoyo”, señaló Ailín Catalá.

El tiempo también es salud

Una de las dimensiones menos consideradas es el tiempo disponible para cuidarse. Dormir, alimentarse adecuadamente, realizar actividad física, compartir con otras personas, asistir a controles médicos o simplemente descansar requieren de espacios que no siempre están disponibles.

Un relevamiento realizado en 2025 por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la UBA mostró que el 60% de los argentinos tenía dificultades para dormir.

En una vida cotidiana atravesada por múltiples responsabilidades, el cuidado personal suele quedar relegado para cuando terminan las obligaciones.

“El tiempo destinado al cuidado no debería pensarse como tiempo perdido o como aquello que hacemos cuando terminamos con todas nuestras obligaciones. Descansar, encontrarnos con otros, realizar un control de salud o disponer de un momento propio también son formas de cuidar nuestra salud”, destacó la jefa de Comunicación Institucional de Ospedyc.

La prevención también es una forma de cuidado

Existe además un tipo de cuidado cuyos resultados muchas veces no se perciben porque consiste justamente en evitar que un problema aparezca o detectarlo a tiempo.

Realizar controles médicos de acuerdo con la edad y los antecedentes personales y familiares, mantener actualizado el calendario de vacunación, cuidar la salud bucal y consultar frente a cambios físicos o emocionales permite conocer el estado de salud y detectar posibles factores de riesgo.

La prevención implica, de esta manera, modificar una conducta habitual: no esperar necesariamente a sentir dolor o tener un síntoma para ocuparse de la salud.

Los vínculos también influyen

Otro factor que puede pasar inadvertido son las relaciones sociales. Tener a quién llamar, compartir una conversación, sentirse escuchado o formar parte de una comunidad puede contribuir al bienestar físico y emocional.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad y advierte que la desconexión social puede afectar tanto la salud física como la mental.

Los vínculos significativos, sin embargo, no dependen únicamente de la cantidad de personas que rodean a alguien, sino también de la calidad de esas relaciones y de la posibilidad de sentirse acompañado y comprendido.

La familia, las amistades, el trabajo, la escuela, el barrio y los espacios comunitarios pueden convertirse en redes de apoyo frente a las dificultades de la vida cotidiana.

El bienestar no depende solamente de decisiones individuales

Pensar la salud de manera integral también implica considerar las condiciones en las que viven las personas. No todos cuentan con la misma cantidad de tiempo, los mismos recursos ni las mismas posibilidades para descansar, realizar controles o sostener vínculos.

“Pensar el bienestar de manera integral también significa dejar de verlo como una responsabilidad exclusivamente individual. Nuestra salud está atravesada por los vínculos que construimos, los entornos que habitamos, el tiempo del que disponemos y las oportunidades que tenemos para cuidarnos”, sostuvo Catalá.

Dormir, tener tiempo propio, encontrarse con otras personas, realizar un control antes de sentirse mal o pedir ayuda cuando es necesario pueden parecer acciones simples y cotidianas. Sin embargo, también forman parte de los factores que sostienen la salud y el bienestar a lo largo del tiempo.

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