Los cambios hormonales pueden desencadenar o agravar las crisis, especialmente durante el ciclo menstrual. Especialistas explican cuáles son los principales síntomas, cuándo consultar y qué medidas pueden ayudar a prevenir los ataques.
La migraña es mucho más que un dolor de cabeza. Se caracteriza por un dolor intenso y pulsátil que suele presentarse en un solo lado de la cabeza y puede estar acompañado de náuseas, vómitos y una fuerte sensibilidad a la luz y al sonido. Las crisis pueden durar desde varias horas hasta algunos días e interferir de manera significativa en las actividades cotidianas.
Según datos de la Society for Women’s Health Research, tres de cada cuatro personas que padecen migraña son mujeres. Además, una de cada 13 mujeres presenta ataques vinculados con cambios hormonales durante su ciclo menstrual.
El neurólogo Daniel Gestro, de la División Neurología del Hospital de Clínicas, explicó que la migraña suele aparecer durante la pubertad y afecta especialmente a personas de entre 20 y 40 años.
“De cada cuatro migrañosos, tres son mujeres, dada la influencia de las hormonas”, señaló el especialista.
El ciclo menstrual, el embarazo, la menopausia y el consumo de anticonceptivos pueden desencadenar o empeorar las crisis. También existe una predisposición genética, aunque hay otros factores que pueden actuar como disparadores.
Entre ellos se encuentran los cambios bruscos de temperatura, las luces muy intensas, los ruidos fuertes y los olores penetrantes, como perfumes o sahumerios.
Cómo reconocer una crisis
Uno de los principales síntomas es un dolor muy intenso, generalmente localizado en un lado de la cabeza, que puede extenderse durante varias horas y hasta tres días.
Las crisis también pueden provocar náuseas, vómitos, sensibilidad extrema a la luz y al ruido y, en algunos casos, el denominado “aura”, que aparece antes o durante el ataque.
El aura puede manifestarse mediante alteraciones visuales, como luces o destellos, hormigueos en distintas partes del cuerpo o dificultades para hablar.
Los especialistas recomiendan consultar cuando el dolor aparece de manera repentina y con mucha intensidad, cuando se presenta siempre del mismo lado o está acompañado por dolor en un ojo, alteraciones visuales, hormigueos o problemas en el habla.
También es importante realizar una consulta si aparecen confusión o desmayos, si las crisis aumentan en frecuencia o duración o si comienzan a interferir con las actividades habituales.
Cuándo consultar
“Si duele la cabeza más de cinco veces al mes, hay que consultar”, advirtió Gestro, quien destacó que existen tratamientos preventivos destinados a reducir tanto la intensidad como la frecuencia de los ataques.
El especialista también recomendó evitar el abuso de analgésicos de venta libre. Su utilización durante más de 10 días al mes puede contribuir a generar más dolores de cabeza y dificultar el control de la migraña.
Qué se puede hacer para prevenir las crisis
Además del tratamiento indicado por un profesional, algunas medidas pueden ayudar a reducir la aparición de los ataques:
Realizar actividad física aeróbica, como caminar, trotar o andar en bicicleta, de manera regular.
Evitar ayunos prolongados y mantener horarios habituales de alimentación.
Reducir la exposición a temperaturas muy altas y a estímulos intensos como luces, ruidos y olores fuertes.
Mantener horarios regulares de sueño y descanso.
Llevar un registro de las crisis, anotando cuándo aparecen, cuánto duran y qué actividades, alimentos o situaciones ocurrieron previamente.

