Un informe de la UBA y el Conicet registró 155.000 puestos de trabajo asalariado formal menos en un año. Desde noviembre de 2023, la pérdida alcanza los 370.000 empleos y el salario mínimo real cayó un 40,8%.
El mercado laboral argentino continúa deteriorándose. Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), de la UBA y el Conicet, el empleo asalariado formal cayó durante 14 meses consecutivos y acumula una pérdida de 155.000 puestos en el último año.
El relevamiento correspondiente a julio de 2026 muestra que, desde noviembre de 2023, cuando Javier Milei asumió la Presidencia, se perdieron alrededor de 370.000 empleos asalariados formales. La mayor parte del retroceso se concentra en el sector privado, que acumula una reducción de 266.000 puestos.
La industria y el comercio aparecen entre las actividades más afectadas. En julio, el comercio perdió 3.800 empleos y la industria, otros 2.800. El sector industrial acumula casi 95.000 puestos menos desde septiembre de 2023, mientras que la construcción continúa cerca de sus mínimos históricos.
El informe también señala una brecha entre la evolución de la actividad económica y el empleo: aunque el producto registró un crecimiento acumulado del 2,2% entre noviembre de 2023 y julio de 2026, el empleo asalariado privado retrocedió más del 4% en el mismo período.
El salario mínimo, por debajo de los niveles de la crisis de 2001
El deterioro también se refleja en los ingresos. En septiembre, el Salario Mínimo, Vital y Móvil quedó fijado en $383.800. De acuerdo con el estudio, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026 perdió un 40,8% de su poder adquisitivo y alcanzó su nivel real más bajo desde junio de 2003.
Si bien los salarios privados registraron una recuperación real mensual en agosto, todavía se ubicaban un 2,3% por debajo del nivel de noviembre de 2023. En el sector público, las remuneraciones continuaban un 15,3% por debajo de ese punto de referencia.
Los datos exponen el impacto de la política económica del Gobierno de Milei sobre dos variables centrales para los trabajadores: la estabilidad laboral y el poder de compra de los ingresos.

