El titular de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires, Cristian Girard, advirtió sobre una “crisis profunda” en la Provincia de Buenos Aires y responsabilizó al rumbo económico del gobierno nacional por el deterioro de las cuentas públicas y el aumento de la demanda social.
Según el funcionario, la situación actual responde a una combinación de caída en la actividad económica, menor recaudación y reducción de transferencias nacionales. En ese marco, habló de una “asfixia financiera” que impacta directamente en la capacidad de gestión provincial.
Girard describió un escenario económico desigual, con sectores exportadores que mantienen niveles de actividad mientras amplias áreas vinculadas al consumo interno muestran retrocesos marcados. De acuerdo a su diagnóstico, esta dinámica afecta con mayor intensidad al territorio bonaerense, donde predominan las actividades más golpeadas por la contracción.
El impacto, sostuvo, ya se refleja en la vida cotidiana: caída de ventas, aumento del endeudamiento familiar y crecimiento de prácticas informales de financiamiento en barrios populares. También alertó sobre el deterioro en las condiciones de vida, con mayores dificultades para cubrir gastos básicos.
En ese contexto, el funcionario vinculó la situación con decisiones del gobierno de Javier Milei, particularmente en materia de ajuste fiscal. Señaló que la baja en la recaudación de impuestos coparticipables reduce los recursos disponibles para la provincia, a lo que —según afirmó— se suman demoras o recortes en transferencias discrecionales.
Frente a este panorama, la administración bonaerense reconoce tensiones presupuestarias que obligan a redefinir prioridades. Uno de los puntos más sensibles es la asistencia alimentaria, donde se evalúan cambios en los programas vigentes para optimizar recursos en un contexto de creciente demanda.
Desde una mirada crítica, el planteo de Girard expone un conflicto estructural entre Nación y provincias que trasciende la coyuntura actual. Si bien la caída de recursos es un dato concreto, también abre interrogantes sobre la sostenibilidad de los esquemas de gasto provinciales y la dependencia histórica de fondos nacionales.
Al mismo tiempo, el diagnóstico oficial bonaerense pone el foco en el ajuste nacional, pero deja en segundo plano el debate sobre la eficiencia del gasto propio y las reformas necesarias para afrontar escenarios de menor financiamiento. En ese sentido, la discusión no solo pasa por la distribución de recursos, sino también por cómo se administran en un contexto de restricciones crecientes.
En el plano político, Girard respaldó la construcción de un espacio amplio impulsado por el gobernador Axel Kicillof, y llamó a priorizar la gestión frente a las disputas internas, en un escenario social que —según remarcó— exige respuestas urgentes.

