Caputo aseguró que “lo peor ya pasó” y defendió el rumbo económico del Gobierno, aunque persisten cuestionamientos sobre el impacto real de la recuperación en la vida cotidiana de los argentinos.
Durante una exposición ante empresarios de la Cámara de Comercio Argentino-Brasileña, el ministro de Economía sostuvo que la gestión de Javier Milei logró estabilizar variables clave de la economía y afirmó que la crisis heredada fue superada sin recurrir a medidas extremas como un default o restricciones a los depósitos bancarios.
El funcionario destacó la desaceleración de la inflación, la recuperación de algunos indicadores de actividad y una mejora en los salarios registrados. También proyectó que el Banco Central podría acumular entre 17.000 y 24.000 millones de dólares y aseguró que la economía cuenta con bases sólidas para sostener el crecimiento en los próximos años.
Sin embargo, el discurso oficial contrasta con una realidad económica que continúa generando preocupación en amplios sectores de la sociedad. Si bien algunos indicadores macroeconómicos muestran señales positivas, especialistas advierten que la recuperación todavía no se refleja de manera uniforme en los ingresos, el empleo y el consumo de gran parte de la población.
Caputo también defendió el modelo económico basado en la apertura, la inversión privada y las exportaciones, y afirmó que la Argentina dejará atrás las limitaciones históricas vinculadas a la falta de divisas. No obstante, las proyecciones oficiales dependen en buena medida de inversiones futuras y de un contexto internacional favorable, factores que todavía presentan incertidumbres.
En el plano político, el ministro elevó el tono de confrontación al sostener que “el kirchnerismo no es opción” y al afirmar que el gobernador bonaerense Axel Kicillof “nunca va a ser presidente”. Las declaraciones fueron interpretadas como un mensaje destinado a reforzar la polarización política y consolidar el respaldo al oficialismo en un contexto donde la situación económica sigue siendo el principal factor de evaluación para el Gobierno.
Mientras la administración nacional insiste en que la etapa más crítica ya quedó atrás, el debate continúa abierto sobre la sostenibilidad de la recuperación y sobre la capacidad del crecimiento económico para traducirse en mejoras concretas para la mayoría de los argentinos.

