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Licencia de conducir en riesgo: qué pasa cuando llegás a cero puntos

El sistema de scoring de la Ciudad de Buenos Aires descuenta puntos por infracciones de tránsito y puede derivar en la suspensión de la licencia. Conocé cuáles son las faltas más graves y cómo recuperar puntaje.

La licencia de conducir en la Ciudad de Buenos Aires no depende únicamente de su fecha de vencimiento. A través del Sistema de Evaluación Permanente de Conductores (SEPC), más conocido como scoring, cada conductor debe conservar un puntaje mínimo para mantener vigente su habilitación.

El mecanismo asigna 20 puntos iniciales a quienes obtienen o renuevan su licencia y descuenta unidades en función de las infracciones cometidas. Cuanto más grave es la falta, mayor es la penalización y, en algunos casos, la pérdida de puntos no puede recuperarse mediante cursos de educación vial.

El objetivo del sistema es promover conductas responsables al volante y reducir los riesgos de siniestros viales a través de un esquema que combina sanciones, capacitación y control.

Entre las infracciones que generan los descuentos más importantes aparecen la violación de barreras ferroviarias, los excesos de velocidad superiores al 30% del límite permitido y distintas faltas vinculadas al transporte de pasajeros y cargas. Estas conductas implican una quita de 10 puntos, aunque permiten recuperar parte de ellos mediante instancias de capacitación.

También reciben fuertes sanciones acciones frecuentes como cruzar un semáforo en rojo, ignorar una señal de “Pare”, circular en contramano o utilizar el teléfono celular mientras se conduce. En estos casos, el descuento alcanza los cinco puntos.

Por su parte, no usar cinturón de seguridad, manejar con la licencia vencida o incumplir las normas de protección infantil en los vehículos genera una quita de cuatro puntos.

Las infracciones más graves son aquellas relacionadas con la conducción temeraria o bajo los efectos del alcohol y las drogas. Manejar alcoholizado, negarse a realizar controles de alcoholemia o estupefacientes, utilizar dispositivos antirradares o protagonizar maniobras peligrosas implica la pérdida de 10 puntos sin posibilidad de recuperarlos mediante cursos.

El caso más severo es la participación u organización de picadas ilegales. Esta conducta descuenta automáticamente los 20 puntos disponibles, lo que deja al conductor sin margen dentro del sistema y puede derivar en la suspensión inmediata de la licencia.

Cuando un conductor llega a cero puntos se inicia un procedimiento administrativo ante la autoridad de faltas. Antes de que la sanción quede firme, la persona dispone de un plazo para presentar su descargo y regularizar su situación.

Las penalidades aumentan según la reincidencia. La primera pérdida total de puntos implica una inhabilitación para conducir durante 60 días. En una segunda oportunidad, la sanción asciende a 180 días y conlleva la caducidad de la licencia. Las reincidencias posteriores pueden extender la inhabilitación a dos o incluso cinco años.

Para recuperar el derecho a conducir, los infractores deben aprobar cursos obligatorios de educación vial y prevención de accidentes. Una vez cumplida la sanción correspondiente, el sistema restituye parte del puntaje para permitir una nueva habilitación.

Quienes aún conservan puntos también tienen alternativas para mejorar su situación. El scoring contempla cursos voluntarios de reeducación vial, mecanismos de reasignación parcial asociados al pago de determinadas infracciones y recuperaciones automáticas para conductores que mantienen un buen comportamiento durante varios años.

De esta manera, el sistema de scoring porteño busca que la licencia de conducir sea una herramienta vinculada no sólo al cumplimiento de requisitos administrativos, sino también a la conducta cotidiana de quienes circulan por las calles y rutas de la Ciudad.

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