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Las señales que pueden indicar un suelo pélvico debilitado y cómo tratarlo

El suelo pélvico cumple una función fundamental en el organismo: sostiene órganos como la vejiga, el útero y el recto, además de intervenir en la continencia urinaria, la función sexual y la salud reproductiva. Sin embargo, su debilitamiento suele pasar inadvertido hasta que aparecen síntomas que afectan la calidad de vida.

Entre las señales más frecuentes se encuentran la pérdida involuntaria de orina al toser, estornudar o reír, el dolor lumbar, la sensación de peso en la pelvis, los prolapsos —descenso de los órganos pélvicos— y las disfunciones sexuales, como dolor durante las relaciones o dificultad para alcanzar el orgasmo.

La kinesióloga especializada en rehabilitación del suelo pélvico Laura Baroli explicó que, si bien el embarazo, el parto vaginal y la menopausia son factores que pueden favorecer este problema, también puede presentarse en hombres y mujeres de cualquier edad.

La especialista advirtió que muchas personas normalizan pequeños escapes de orina, cuando en realidad se trata de un signo que merece evaluación profesional. Incluso, señaló que quienes practican deportes de alto impacto, como running, CrossFit o ciclismo, pueden desarrollar estas alteraciones debido al aumento sostenido de la presión sobre la musculatura pélvica.

En el caso del ciclismo, recomendó levantarse del asiento cada 10 o 15 minutos para disminuir la presión y favorecer la circulación sanguínea en la zona.

Cómo fortalecer el suelo pélvico

Antes de iniciar cualquier tratamiento es fundamental realizar una evaluación para determinar si existe un debilitamiento muscular o, por el contrario, una hipertonía, es decir, un exceso de tensión en la musculatura. Ambos cuadros requieren abordajes diferentes.

Una vez realizado el diagnóstico, los ejercicios de Kegel suelen ser una de las principales herramientas para fortalecer el suelo pélvico. En algunos casos también pueden indicarse dispositivos intracavitarios, como conos vaginales o bolas chinas, aunque su uso debe estar siempre supervisado por un profesional.

Mientras tanto, actividades de bajo impacto como caminar, nadar o practicar yoga suelen ser las más recomendadas para quienes presentan disfunciones del suelo pélvico.

Los especialistas insisten en que la incontinencia urinaria, el dolor pélvico o las molestias durante las relaciones sexuales no deben considerarse una consecuencia normal de la edad o del embarazo. Ante cualquiera de estos síntomas, la consulta temprana con un profesional permite iniciar un tratamiento adecuado y prevenir complicaciones.

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