Con el inicio de las vacaciones de invierno, miles de familias argentinas comienzan a organizar actividades para los más chicos. Sin embargo, el costo del entretenimiento volvió a subir y una salida familiar típica ya requiere un presupuesto base de $156.600, de acuerdo con un informe elaborado por la consultora Focus Market.
El estudio tomó como referencia un grupo familiar compuesto por dos adultos y dos niños y determinó que un plan clásico, que incluye cine, snacks y una comida en un local de comidas rápidas, registra un incremento del 23% respecto de 2025, cuando la misma propuesta costaba $127.300.
Según el relevamiento, el mayor desembolso corresponde a las entradas de cine. Cuatro tickets generales tienen un valor de $71.200, mientras que un combo familiar de pochoclos y bebidas ronda los $45.000. A eso se suma una cena en un local de comida rápida, cuyo costo parte desde los $40.400 para cuatro personas.
Más allá de las opciones tradicionales, la oferta de entretenimiento para estas vacaciones incluye propuestas con valores muy diversos. Los parques de diversiones ofrecen pases desde $25.000 por persona con compra anticipada, mientras que los bioparques presentan tarifas diferenciadas para adultos y niños.
En el segmento de los grandes espectáculos, Disney On Ice aparece entre las alternativas más costosas, con entradas que oscilan entre $110.000 y $200.000. También crecen las experiencias inmersivas de realidad virtual, cuyos tickets rondan entre $40.000 y $50.000 por persona, aunque existen promociones familiares para grupos de cuatro integrantes.
Por su parte, la tradicional Exposición Rural mantiene una de las propuestas más accesibles del receso, con entradas online de $16.500 y promociones familiares. En tanto, las obras teatrales destinadas al público infantil parten desde los $20.000, aunque los valores varían según la ubicación y la producción.
El director de Focus Market, Damián Di Pace, sostuvo que las familias muestran un comportamiento de consumo cada vez más planificado. “Los hogares comparan precios, buscan promociones bancarias, descuentos con billeteras virtuales y alternativas que permitan optimizar el gasto”, explicó.
En esa línea, señaló que la tendencia actual no pasa por resignar actividades recreativas, sino por encontrar opciones que ofrezcan una mejor relación entre costo y beneficio.
Frente al aumento de los precios, las actividades gratuitas organizadas por municipios, museos y centros culturales ganan protagonismo. Talleres, espectáculos infantiles y propuestas recreativas abiertas al público se consolidan como una alternativa cada vez más elegida para disfrutar del receso escolar sin afectar significativamente el presupuesto familiar.

