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Otitis media: por qué es más frecuente en invierno y cómo detectarla

Las vacaciones de invierno suelen estar asociadas al descanso y los paseos, pero también coinciden con el pico anual de otitis, una de las afecciones más frecuentes de la temporada fría. Si bien en la mayoría de los casos no reviste gravedad, puede generar dolor intenso y obligar a interrumpir las actividades para realizar una consulta médica.

Especialistas señalan que la otitis media aguda aumenta en invierno debido a la mayor circulación de virus respiratorios, como los del resfrío y la gripe. Estas infecciones provocan inflamación en las vías aéreas superiores, lo que puede afectar a las trompas de Eustaquio, encargadas de conectar el oído medio con la parte posterior de la nariz y regular la presión.

Cuando estas estructuras se inflaman o se obstruyen, el líquido queda retenido detrás del tímpano, favoreciendo la proliferación de bacterias y virus. El resultado es el cuadro típico: dolor de oído, fiebre y, en algunos casos, secreción.

El contexto invernal también contribuye a la propagación. Pasar más tiempo en ambientes cerrados aumenta el riesgo de contagio, mientras que la calefacción reseca las mucosas nasales y reduce su capacidad para filtrar microorganismos, lo que deja al oído más expuesto.

Los niños pequeños son el grupo más afectado, especialmente los menores de cinco años. Esto se debe a que su sistema inmunológico aún está en desarrollo y a características anatómicas propias, como trompas de Eustaquio más cortas y horizontales, que facilitan la acumulación de secreciones.

Ante síntomas como fiebre persistente, dolor de oído o cambios de comportamiento en los más chicos, se recomienda consultar a un profesional de salud para evaluar el tratamiento adecuado. En muchos casos, el cuadro se resuelve con medidas de cuidado, aunque en otros puede requerir medicación específica.

Para reducir el riesgo, los especialistas aconsejan abrigar bien la cabeza y las orejas, ventilar los ambientes incluso en días fríos, evitar cambios bruscos de temperatura, secar correctamente los oídos tras el baño y no introducir objetos en el conducto auditivo. También es clave reforzar la higiene de manos para prevenir infecciones respiratorias.

Con estas medidas simples, es posible disminuir las probabilidades de sufrir otitis y evitar que una molestia prevenible arruine los días de descanso.

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