ANSES proyecta que en 2027 habrá 104.760 jubilados contributivos menos, mientras crecerá en más de 32 mil la cantidad de beneficiarios de la PUAM. La pérdida de empleo registrado, la informalidad y el fin de las moratorias dificultan el acceso a una jubilación con 30 años de aportes.
El sistema previsional argentino muestra otra de las consecuencias que deja el deterioro del mercado laboral: ANSES proyecta para 2027 una fuerte caída en la cantidad de jubilados contributivos y, al mismo tiempo, un aumento de las personas que deberán acceder a una prestación no contributiva.
Según las estimaciones del organismo, el padrón de jubilados pasaría de 5.590.521 personas en 2026 a 5.485.761 en 2027, una reducción de 104.760 beneficiarios en apenas un año.
En sentido contrario, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) crecería de 220.308 a 253.032 beneficiarios: 32.724 personas más.
El dato expone una transformación del sistema previsional: cada vez más personas pueden llegar a la edad necesaria para jubilarse sin haber conseguido reunir los años de aportes exigidos para acceder a una jubilación contributiva.
El mercado laboral también se refleja en las jubilaciones
Para acceder a una jubilación ordinaria se necesitan 30 años de aportes. El problema es que la pérdida de empleos registrados y el crecimiento de la informalidad dificultan completar esa trayectoria laboral.
Con las moratorias previsionales existía una herramienta para que quienes alcanzaban la edad jubilatoria sin los años suficientes pudieran regularizar períodos faltantes. Sin embargo, esas alternativas dejaron de estar disponibles, por lo que quienes no alcanzan los 30 años de aportes deben buscar otras vías para acceder a una prestación.
En ese escenario, el crecimiento proyectado de la PUAM adquiere especial relevancia. Se trata de un beneficio destinado a personas de 65 años o más que no reúnen los requisitos para una jubilación contributiva y que cumplen determinadas condiciones socioeconómicas.
Actualmente, la PUAM equivale al 80% del haber mínimo jubilatorio. Para septiembre de 2026, ANSES fijó el haber mínimo en $428.633,20, mientras que la PUAM quedó establecida en $342.906,56, a lo que se suma el bono extraordinario previsional cuando corresponde.
Un sistema donde aportar durante décadas tampoco garantiza el haber mínimo
A la dificultad para reunir los años de aportes se suma el problema del nivel de las contribuciones. Un estudio de la Fundación Mediterránea señala que ninguna categoría del monotributo aporta actualmente lo suficiente como para financiar una jubilación mínima, incluso en una trayectoria de 40 años.
Según ese análisis, el aporte personal representa en promedio el 11% del ingreso de un asalariado formal, el 5% en los trabajadores autónomos y apenas el 1,1% entre los monotributistas.
La situación es particularmente significativa porque la mayor parte de los monotributistas se concentra en las categorías de menores ingresos: el informe señala que el 55% pertenece a la categoría A y el 78% está comprendido entre las categorías A, B y C.
Con aportes actualizados únicamente por inflación, la simulación plantea que un hombre que permaneciera 40 años en la categoría A financiaría apenas el 9% de una jubilación mínima, mientras que en la categoría K alcanzaría el 75%. Para las mujeres, los porcentajes serían del 6% y 50%, respectivamente.
Una señal sobre el futuro previsional
El dato de ANSES no implica por sí mismo que más de 100 mil personas pierdan una jubilación durante 2027, sino que el organismo proyecta un padrón contributivo más reducido. La explicación está vinculada con la cantidad de personas que logran reunir los requisitos para ingresar al sistema.
Pero la combinación de indicadores deja planteado un problema estructural: si el empleo registrado no alcanza para garantizar trayectorias laborales con 30 años de aportes y, al mismo tiempo, se reducen las herramientas para completar los períodos faltantes, una mayor cantidad de adultos mayores queda fuera de la jubilación contributiva.
Así, la proyección previsional aparece estrechamente vinculada con el modelo laboral y económico impulsado por el Gobierno de Javier Milei: menos trabajadores registrados y mayores niveles de informalidad no sólo impactan sobre los ingresos actuales, sino también sobre el derecho previsional futuro.
Mientras el Gobierno sostiene el objetivo de reducir el gasto y ordenar las cuentas públicas, los números de ANSES muestran otra dimensión del proceso: el ajuste también puede observarse en quiénes logran llegar a una jubilación contributiva y quiénes terminan dependiendo de una prestación de menor monto.

