La actividad económica volvió a mostrar señales de retroceso en julio y registró su peor caída del año. Según los datos oficiales del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la actividad cayó 2,9% respecto de junio en la medición desestacionalizada y 1,4% en la comparación interanual.
El resultado de julio representa, además, la mayor caída mensual desde la pandemia de coronavirus y profundiza la dinámica irregular que viene mostrando la economía durante 2026, con una sucesión de subas y bajas que configuran el denominado “efecto serrucho”.
De los 15 sectores que componen el EMAE, ocho registraron caídas interanuales. Entre los principales retrocesos se ubicaron Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con una baja del 5,1%, y la Industria manufacturera, que cayó 4,6%. Entre ambos sectores restaron 1,3 puntos porcentuales al resultado general.
También registraron bajas la construcción, con un retroceso del 3,3%, y la intermediación financiera, que cayó 3%.
En contraste, algunos sectores vinculados a las actividades primarias mostraron resultados positivos. La pesca tuvo un crecimiento interanual del 424,5%, mientras que la explotación de minas y canteras avanzó 8,4% y la agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 0,7%. En conjunto, estas actividades aportaron un punto porcentual al resultado interanual, aunque no alcanzaron para compensar las bajas del comercio y la industria.
Una economía marcada por la volatilidad
Los datos muestran una trayectoria irregular durante 2026. En enero la actividad había crecido 0,4% mensual, para luego caer 2,6% en febrero. En marzo registró un rebote de 3,5%, pero volvió a retroceder 1,5% en abril y 0,5% en mayo. En junio había registrado una recuperación de 0,8%, antes del fuerte desplome de julio.
En el acumulado de los primeros siete meses del año, la actividad económica registra un crecimiento del 1,7% interanual, aunque el resultado de julio redujo el ritmo de expansión.
El retroceso también se reflejó en otros indicadores. La producción industrial manufacturera cayó 5% en julio frente a junio, mientras que la construcción retrocedió 4,6% y la producción minera 0,9%, siempre en términos desestacionalizados.
A su vez, las exportaciones disminuyeron 4,9% y las importaciones 4,5% respecto del mes anterior.
El impacto en los sectores de mayor empleo
El economista Diego Piccardo señaló que la magnitud de la caída mensual permite dimensionar la intensidad del retroceso, aunque aclaró que no implica una proyección anual. Por su parte, Facundo Beltramone sostuvo que los datos oficiales muestran una “señal de debilidad en el margen” y remarcó la volatilidad de la actividad.
Desde Cohen Aliados Financieros, Justina Gedikian consideró que el resultado fue peor de lo esperado y destacó que el nivel de actividad quedó 4,1% por debajo de diciembre de 2025.
La evolución del comercio y la industria resulta especialmente relevante por su impacto sobre el empleo y el consumo interno. Mientras algunos sectores primarios continúan aportando al crecimiento, las actividades vinculadas al mercado interno muestran un desempeño más débil.

