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Milei presumió de superávit y reservas, mientras el ajuste continúa castigando a trabajadores y PyMEs

El presidente Javier Milei participó de la Argentina Oil & Gas Expo en Neuquén, donde defendió su plan económico, atacó a los economistas y periodistas que cuestionan el desempeño de su gestión y remarcó que se presentará como candidato en las elecciones de 2027. “Me niego a creer que los argentinos voten hacia atrás”, afirmó ante un auditorio que lo aplaudió.

Durante más de una hora, el mandatario criticó “el modelo de atraso del kirchnerismo”, destacó las desregulaciones implementadas y defendió con énfasis el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que calificó como “una pieza clave” de su política económica.

Duro cuestionamiento a las críticas
Milei se quejó del “nivel de estupidez” de quienes ponen en duda el RIGI y sostuvo que el régimen “genera empleo y dólares”. “¿Qué costo fiscal va a tener una inversión si con el RIGI nunca se hubiese hecho?”, planteó.

El Presidente también respondió a las advertencias sobre una economía que crece “a dos velocidades” y una inflación que no baja al ritmo prometido. “Antes ni crecíamos”, disparó, en referencia al período previo a su gestión.

Sin embargo, el modelo basado en exenciones para grandes corporaciones convive con salarios que no recuperan su poder adquisitivo, tarifas en aumento, una caída del consumo interno y dificultades para las PyMEs. La recuperación, concentrada en sectores exportadores y energéticos, todavía no se refleja de manera generalizada en el bolsillo de los trabajadores.

Deuda, superávit y “seguro” financiero
El jefe de Estado aseguró que el país ya tiene cerrados los vencimientos de deuda por 25.000 millones de dólares y criticó a quienes advierten sobre ese frente. “No hay más sordo que el que no quiere oír”, afirmó.

Milei destacó que Argentina cerrará 2026 con un superávit comercial cercano a los 30.000 millones de dólares y aseguró que el Gobierno construyó un “seguro” de 125.000 millones de dólares para 2027, que incluye compras de divisas, el swap con China y Estados Unidos, posiciones en futuros y los ingresos esperados por el RIGI.

El anuncio busca proyectar solvencia, aunque la fuerte dependencia de financiamiento externo, swaps y operaciones financieras evidencia la vulnerabilidad del esquema frente a una eventual reversión de la confianza de los mercados.

Crecimiento concentrado
El discurso presidencial reiteró la apuesta del Gobierno por la inversión energética y las grandes corporaciones como motor de la economía. Pero la ecuación deja afuera un problema central: mientras el Estado resigna recursos a través de exenciones y beneficios, el ajuste continúa siendo absorbido por asalariados, jubilados, trabajadores públicos y pequeños y medianos empresarios.

La promesa del “derrame” económico sigue pendiente para amplios sectores de la población, mientras el Gobierno celebra la llegada de inversiones y la mejora de las cuentas externas como principales indicadores de éxito.

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