Homero fue el fundador de la literatura occidental, el poeta (aedo), autor de la Ilíada y la Odisea, dos clásicos del siglo VIII a. C. Fueron las epopeyas más importantes de la historia.
Hoy la literatura está en un trance cultural, marcada por las IA y la liberación de las publicaciones, tanto en la urgencia de la industria como en las nuevas temáticas de los autores.
Por: Jorge Tobar Briones
PARA QUÉ UN POEMA
Para qué escribir un verso,
para qué un poema,
si no te emocionas,
si no anida en tu mente,
si no humedece tus ojos,
¿de qué sirve sin comprender?
Tal vez para encontrar un amor
y sentir placer y dolor.
Se podrán gritar poemas desde la más
alta montaña,
desde lo más profundo del mar.
Si no llega el mensaje, de nada servirán.
Muchos poetas han llorado de odio y
amor,
mirando el cielo estrellado,
solos, fríos y olvidados,
esperando una mañana de sol.
Todos los elementos de esta tierra,
del mar, de la locura, estarán presentes
en el alma del trovador.
Locos poetas, poemas de amor
escribirán.
Pensadores locos,
locos de amor vivirán.
Cuenta, poeta, de todo lo dolido,
cuánto te han machacado,
cuánto te han perseguido.
Cuenta todo lo que has vivido.
Cuenta, poeta, de los amores sufridos,
de cuántas veces te has caído, cuenta
de tu sangre ardiente derramada,
cuenta de tu hambre siempre derrapada.
Cuenta, poeta, los años que te han perseguido,
de cuánto acoso, de cuánto martirio.
Nadie te obligó a ser un trovador.
Podrías haber sido un buen trabajador
de la pala y el martillo,
pasando tus días pegando ladrillos.
De esa manera, solo tu cuerpo sufriría
el martirio.
Luego de la jornada, en la cama,
tu cuerpo cansado reposaría tranquilo
y dormirías soñando como un niño.
El ser poeta fue tu decisión:
crear versos, poemas y canciones
que son la pócima para imaginar
el amor.

