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Una década de retroceso: cayó 8,4% el rendimiento verbal de estudiantes argentinos

Un estudio de la Universidad Austral detectó una caída de 3,6 puntos en el coeficiente intelectual total y una brecha de casi 27 puntos entre alumnos de escuelas públicas y privadas. Los resultados se conocen en medio de las dificultades en Matemática, Lectura y Ciencias y reavivan el debate sobre las desigualdades educativas y las oportunidades de las infancias y adolescencias.

La educación argentina enfrenta una nueva señal de alerta. Una investigación del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad y la Escuela de Educación de la Universidad Austral encontró que el rendimiento en habilidades verbales de estudiantes argentinos cayó un 8,4% entre 2013 y 2023. El trabajo analizó a 849 chicos y chicas de entre 8 y 15 años y registró, además, una disminución promedio de 3,6 puntos en el coeficiente intelectual total.

El dato adquiere relevancia porque el lenguaje es una herramienta central para el aprendizaje: permite comprender textos y consignas, incorporar conocimientos, expresar ideas y desarrollar razonamientos. Su deterioro representa un desafío para el sistema educativo y obliga a poner el foco no solamente en los resultados escolares, sino también en las condiciones en las que los estudiantes aprenden y se desarrollan.

Una brecha educativa que también refleja desigualdades sociales

Otro de los resultados que expone la investigación es la diferencia entre estudiantes de escuelas públicas y privadas. En una comparación realizada en 2023 en la provincia de Buenos Aires, sobre alumnos de entre 10 y 12 años, se registró una brecha de 26,79 puntos en el coeficiente intelectual total.

Las investigadoras, sin embargo, aclararon que estos resultados no permiten atribuir las diferencias directamente al tipo de gestión escolar. Advirtieron que las trayectorias educativas están atravesadas por múltiples factores sociales, económicos, familiares y contextuales, y señalaron la necesidad de profundizar el análisis sobre el peso de las oportunidades educativas y las condiciones de vida.

La desigualdad, por lo tanto, no puede analizarse únicamente desde el desempeño individual de cada estudiante. Las posibilidades de aprender también están relacionadas con el acceso a recursos, el acompañamiento familiar, las condiciones de enseñanza y las políticas públicas destinadas a garantizar el derecho a la educación.

Matemática, Lectura y Ciencias: las dificultades persisten

El informe también incorporó los resultados de las evaluaciones PISA 2025, que muestran dificultades en distintas áreas del aprendizaje. Según los datos difundidos, casi ocho de cada diez estudiantes argentinos no alcanzan el nivel mínimo en Matemática, mientras que seis de cada diez tampoco llegan a las competencias mínimas en Lectura. En Ciencias, una proporción similar presenta dificultades para alcanzar ese umbral.

A estos indicadores se suma la distracción vinculada al uso de dispositivos digitales en las aulas. El estudio advierte que el desafío no consiste simplemente en incorporar o excluir tecnología, sino en garantizar que su utilización contribuya efectivamente al aprendizaje y no interfiera con procesos como la atención, la comprensión y la reflexión crítica.

El desafío de garantizar oportunidades para todos

Los resultados vuelven a poner sobre la mesa una discusión central: no alcanza con exigirles esfuerzo a los estudiantes si no se garantizan las condiciones necesarias para que puedan aprender. La educación pública cumple un papel fundamental en la construcción de una sociedad con mayores niveles de igualdad, al ofrecer espacios de aprendizaje y desarrollo a chicos y chicas de distintos sectores sociales.

Frente a este escenario, la caída de las habilidades verbales, las dificultades en los aprendizajes y las brechas entre estudiantes plantean la necesidad de fortalecer las políticas educativas, acompañar las trayectorias escolares y atender las desigualdades que condicionan el desarrollo de las infancias y adolescencias.

El estudio no establece una causa única para el retroceso registrado ni permite responsabilizar directamente a una gestión de gobierno. Sin embargo, sus resultados constituyen una señal de alerta que exige respuestas y una discusión profunda sobre el presente y el futuro de la educación argentina.

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