La caída del poder adquisitivo vuelve a poner en evidencia el impacto del ajuste sobre la vida cotidiana: en mayo, el ingreso disponible de los argentinos —lo que queda después de pagar gastos fijos— retrocedió un 2,1% mensual, según un informe de la consultora Equilibra.
Lejos de tratarse de un dato aislado, la contracción se suma a una tendencia negativa más amplia: el ingreso disponible se ubica un 5,1% por debajo del mismo mes del año pasado y un 16,5% menos respecto al promedio de 2023. En otras palabras, a pesar de cierta desaceleración inflacionaria, los ingresos no logran recomponerse y el margen económico de los hogares sigue achicándose.
El deterioro golpea especialmente a los trabajadores formales. En el sector privado, el ingreso disponible cayó 3% en mayo, mientras que en el sector público la baja fue del 1,3%, con una pérdida interanual aún más profunda. Los salarios, lejos de recuperarse, continúan siendo el principal factor detrás de la caída del poder de compra.
Aunque las jubilaciones mostraron leves mejoras mensuales, estas resultan insuficientes frente al retroceso acumulado: quienes perciben la mínima siguen perdiendo más de un 10% interanual. La mejora puntual, explicada por la baja de la inflación, no alcanza para revertir el deterioro del consumo.
El informe también refleja que el ingreso real —medido contra una canasta actualizada— cayó 1,4% en mayo y acumula una baja de más del 10% frente a 2023. Esto confirma que, incluso con una inflación en descenso, el costo de vida continúa presionando sobre los ingresos.
En este contexto, la expectativa de una mejora en junio aparece más como una proyección que como una certeza. Mientras tanto, el dato concreto es que cada vez más hogares ven reducido su margen económico, muchos al punto de endeudarse para cubrir gastos básicos, lo que expone los límites del actual esquema económico.

